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Vidas laborales cortas, jubilaciones largas: la dificultad de ahorrar para el futuro

por Murray Gendell

(Population Today, mayo/junio 2002) El escándalo de Enron ha puesto de relieve la cuestión de la seguridad jubilatoria lograda a través de ahorros e inversiones tanto dentro como fuera de planes de jubilación. Pero, más allá del escándalo en sí, la capacidad de los trabajadores de complementar sus ingresos de seguridad social en grado tal que esto les permita mantener su estándar de vida durante sus años de jubilación, depende directamente de la cantidad de años que han trabajado (es decir, cuánto pueden llegar a ahorrar) y de la cantidad de años que vivirán como jubilados (es decir, cuánto tiempo durarán sus ahorros).

Vidas laborales

Las tendencias laborales a partir de 1950 han sido bastante diferentes para hombres y mujeres (ver cuadro). El promedio de la duración de la vida laboral de los hombres ha caído de un valor de 39 años en el año 1950 a un valor de 36 años a comienzos de la década de 1990. Luego, este promedio volvió a crecer, hasta alcanzar 37 años a fines de esa misma década. Por el contrario, la duración de la vida laboral de las mujeres creció de manera sostenida y rápida durante este mismo período, pasando de 14 años en 1950 a casi 32 años a fines de la década de 1990. Es decir, que la duración de la vida laboral de las mujeres pasó de corresponder a menos de un tercio de la vida laboral de los hombres en 1950, a alcanzar el 86 por ciento de la vida laboral de los hombres a fines de la década de 1990.

Años de vida laboral estimada a la edad de 20 años, clasificada por sexo y educación, fechas seleccionadas(a)

  Total Educación inferior a colegio secundario Estudios secundarios con algún estudio universitario Título universitario
Men
1950 39,2(b)
1970 37,3
1979-1980(c) 36,8 32,6 37,6 39,5
1992-1993 36,0 29,5 36,4 39,2
1997-1998 36,9 31,9 36,5 39,7(d)
Women
1950 14,0(b)
1970 21,3
1979-1980(c) 27,2 20,2 27,7 31,6
1992-1993 30,0 19,5 30,8 34,8
1997-1998 31,6 23,1 31,9 34,9(d)

Nota: No hay datos disponibles clasificados por nivel educativo anteriores a 1979-1980.
(a) Todos los datos, excepto los correspondientes a 1950, se calcularon utilizando el método multi-estado. Los datos correspondientes a 1950 se obtuvieron utilizando el método convencional. Los cuadros de vida laboral representan una extensión de los cuadros de extensión de vida, que tienen además en cuenta tanto el estado laboral de la persona como la mortalidad. El método convencional utiliza tasas de participación laboral que son específicas a la edad y en un momento específico. Este método parte del supuesto (que no corresponde con la realidad) de que los hombres entran y salen de la fuerza laboral una única vez durante toda su vida y que las mujeres lo hacen con una frecuencia apenas un poco más alta, generalmente cuando se casan o al tener hijos. El método multi-estado (también llamado “método de incremento-decremento”) es más realista, ya que está basado en el grado en que los adultos de cada edad entran o salen de la fuerza laboral (o mueren) durante un período específico, como por ejemplo un año.
(b) Ajustado a un nivel comparable al método multi-estado utilizando una proporción entre las estimaciones del método multi-estado y las estimaciones logradas por el método convencional disponibles para 1970. La proporción para hombres fue de 0,9467 y para mujeres 0,9682.
(c) La categorías de educación para los datos correspondientes al período 1979-1980 son: estudios inferiores al colegio secundario, colegio secundario hasta 14 años y 15 años o más de escolaridad. (d) A la edad de 21 años.
Fuentes: Para 1950, 1970 y 1979-1980: U.S. Bureau of Labor Statistics, "Worklife estimates: race and education”, Bulletin 2254, febrero 1986. Para 1992-1993 y 1997-1998: dos artículos escritos por James Ciecka, Thomas Donley y Jerry Goldman, "A Markov process model of worklife expectancies based on labor market activity in 1992-1993" ("1997-1998"), Journal of Legal Economics, invierno 1995 e invierno 1999-2000.

Asimismo, los niveles más altos de educación están asociados con una vida laboral más larga. Las diferencias que aparecen en el cuadro entre niveles altos y bajos de educación muestran variaciones de entre siete y 10 años para los hombres y de entre 11 y 15 años para las mujeres. El aspecto más importante de estos datos es que aquellas personas que no terminaron sus estudios secundarios tienen vidas laborales mucho más cortas que aquellos que sí los terminaron. Dado que una educación más baja lleva a tener ingresos más bajos, aquellos que no terminan el colegio secundario se encuentran en una situación doblemente desventajosa frente al objetivo de acumular recursos suficientes para la jubilación. Los ingresos bajos de estas personas hacen que les resulte más difícil ahorrar, y al mismo tiempo, tienen menos años para hacerlo. Si bien la proporción de personas de 25 o más años que han completado por lo menos estudios secundarios ha venido aumentando en las últimas décadas, para aquellos trabajadores que han recibido una educación limitada, ahorrar para sus años de jubilación les sigue resultando difícil. Las mujeres que han recibido una educación limitada se encuentran en una situación de especial desventaja.

Años de jubilación

La cantidad de años durante los cuales las personas jubiladas deberán hacer uso de sus ahorros depende directamente del momento en que salen de la fuerza laboral. Utilizando estimaciones de la edad mediana de salida de la fuerza laboral para trabajadores de 50 o más años de edad, y calculando los años restantes de vida que les queda a partir de la expectativa de vida promedio, se llega a una estimación de la mediana de la duración del período de jubilación. Entre comienzos de la década de 1950 y fines de la década de 1990, esta duración creció de 12 a 18 años para los hombres (un aumento del 50 por ciento) y de 13,6 a 22 años para las mujeres (un aumento del 62 por ciento). (Para obtener más información acerca de tendencias de la edad de jubilación, véase Population Today, abril 2002).

Resulta por ende razonable llegar a la siguiente conclusión: aquellos trabajadores que han recibido una educación limitada, cuyas vidas laborales son comparativamente cortas, tienen un período de jubilación más largo que los trabajadores mejor educados, cuyas vidas laborales son más largas. Esto significa que los trabajadores de limitada educación deben enfrentar otra carga más, ya que deben lograr que los recursos que ahorraron para su jubilación les duren un mayor número de años.

Una combinación desafiante

La proporción entre años trabajados y años vividos en jubilación es la cuestión central que los trabajadores enfrentan al intentar acumular suficientes recursos para su jubilación. Para los hombres, esta proporción ha experimentado una disminución significativa, de aproximadamente 3 1/3 años de vida laboral por cada año de jubilación en 1950 a apenas un poco más de dos años a fines de la década de 1990. En contraste, la proporción correspondiente a las mujeres ha experimentado un crecimiento que la llevó de aproximadamente un año de vida laboral por cada año de jubilación en 1950, a casi un año y medio a fines de la década de 1990, gracias a que el gran aumento que experimentó la duración de la vida laboral de las mujeres (125 por ciento) eclipsó el aumento que sufrió la duración de su jubilación (62 por ciento).

Por lo tanto, las mujeres que trabajan tienen, hoy en día, un año y medio de ingresos por cada año de jubilación, mientras que los hombres tienen unos dos. Las mujeres deben por ende enfrentar el desafío considerable que representa utilizar sus años activos para prepararse de una forma efectiva para una jubilación que es ya larga y que puede llegar a alargarse aún más. Muchos de estos hombres y mujeres viven juntos y pueden compartir los recursos que han acumulado, pero muchos otros no tienen esta posibilidad. Muchos factores dependen de las tendencias a futuro de la duración tanto de la vida laboral como del período de jubilación, tendencias futuras que hoy en día resulta difícil discernir.

Murray Gendell es senior research associate en el Centro de Investigación de Población de la Universidad de Georgetown.

Para más información

Para leer más acerca de tendencias para la edad de jubilación, véase "Boomers' retirement wave likely to begin in just 6 years”, Population Today, abril 2002.


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