Brasil se ocupa de la salud sexual de los adolescentes
por Lidia Rebouças
(Octubre 2002) Sergio de Castro Nascimento no duda cuando se le pregunta cuál es hoy en día el mayor desafío para los adolescentes en Brasil: nadie sabe cómo hablarles acerca de sexo, afirma Sergio. Ni el gobierno, ni la familia, ni los maestros; ni siquiera los mismos profesionales de la salud logran, al parecer, hablar claramente al respecto.
Sergio, quien nació cerca de la capital de Brasil, Brasilia, sabe esto bien. Es coordinador del Grupo Actitud, una organización no gubernamental (ONG) que trabaja en colegios, paradas de autobuses y otros lugares públicos en la difusión de conocimientos sobre sexo entre la gente joven. Su objetivo es combatir la falta de conciencia sobre el tema, cuyas consecuencias Sergio debió enfrentar personalmente: tiene un hijo de 5 años de edad, que nació cuando él tenía 18.
"Si puedo, haré algo para cambiar el destino mucha gente joven de Brasil", dice Sergio, refiriéndose a una realidad cotidiana que incluye el consumo de drogas, la violencia doméstica, la falta de educación, los embarazos no deseados, las infecciones de transmisión sexual (ITS) y hasta el trabajo forzado.
Según informa "A Voz dos Adolescentes" (La voz de los adolescentes), un informe preparado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), hoy viven en Brasil 21,2 millones de personas que tienen entre 12 y 18 años de edad. Esto representa el 12,5 por ciento de la población total de Brasil, que asciende a 174 millones de habitantes. Desde 1990, año en que el gobierno de ese país aprobó un Estatuto para Niños y Adolescentes, Brasil ha realizado esfuerzos para mejorar su atención a las necesidades específicas de este segmento de la población. Si bien se han implementado muchos programas nuevos y se percibe un cambio notable en la actitud y la conducta de los adolescentes, tanto el gobierno como las ONG coinciden en señalar que todavía queda mucho por hacer.
La actividad sexual temprana tiene consecuencias no deseadas
Una encuesta que el Centro de Análisis y Planeamiento del Ministerio de Salud de Brasil llevó a cabo entre diciembre de 1997 y diciembre de 1998 mostró que el 61 por ciento de los jóvenes entre 16 y 19 años de edad, habían tenido relaciones sexuales. De ellos, el 40 por ciento dijo que su primera vez tuvo lugar cuando tenían menos de 15 años. En promedio, los varones habían tenido relaciones sexuales antes que las mujeres, y los de raza negra habían tenido relaciones sexuales antes que los de raza blanca. Esta misma encuesta, que fue publicada en el 2000, encontró que los adolescentes que vivían con sus padres y que tenían educación formal tendían a iniciar su actividad sexual más tardíamente.
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Cuadro 1
Edad de la primera experiencia sexual en adolescentes brasileños (16 a 19 años), 1998
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Edad de la primera experiencia sexual
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Menores de 14
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14 o más
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| Total
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40,2
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59,8
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| Sexo
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| Masculino
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46,7
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53,3
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| Femenino
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32,3
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67,7
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| Raza
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| Blanca
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25,7
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74,3
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| Negra
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53
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47
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| Nivel de
educación
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| Sin educación secundaria
completa
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42,3
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57,7
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| Con educación secundaria completa o más
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38,8
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61,2
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| Estructura familiar
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| Vive con ambos padres
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36
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64
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| Vive con uno de sus padres
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63,5
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36,5
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Fuente: "Conducta sexual de la población brasileña y percepciones acerca del VIH/SIDA", Ministerio de Salud de Brasil y CEBRAP (Centro Brasileño de Análisis y Planeamiento) (São Paulo, septiembre 2000).
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Las autoridades de salud de Brasil afirman que esta precocidad en las relaciones sexuales (que va con frecuencia acompañada por una tendencia al uso de drogas a una edad temprana) es el problema de salud más grave que enfrenta la población adolescente de este país, el más grande de Latinoamérica. Entre las consecuencias preocupantes de esta actividad sexual temprana se encuentran los embarazos resultantes y las ITS, entre ellas el SIDA. El Ministerio de Salud afirma que cada 17 minutos nace en Brasil un niño cuya madre tiene entre 10 y 14 años, y que cada minuto nace un niño cuya madre tiene entre 15 y 19 años de edad. En el 2001, más de 51.000 mujeres adolescentes recibieron atención en hospitales públicos para tratar secuelas de abortos. En Brasil el aborto está estrictamente prohibido, salvo en unos pocos casos especiales como por ejemplo aquellos en los que haya mediado violencia sexual. No se cuenta con cifras concretas que permitan conocer la verdadera dimensión de la violencia sexual en Brasil. Los investigadores coinciden en señalar que las mujeres brasileñas son mucho menos proclives a informar acerca de crímenes sexuales que sus pares norteamericanas.
Estas cuestiones tienen, a largo plazo, consecuencias que afectan a toda la sociedad. Los embarazos a edad temprana son la principal causa de deserción escolar, ya que, según informa el Ministerio de Salud, la mayoría de niñas y jóvenes embarazadas decide dejar de asistir al colegio debido al estigma social que suponen estos embarazos.
El problema es especialmente grave en los sectores más pobres de la sociedad, donde las madres jóvenes abandonan sus estudios para poder trabajar y mantener a sus hijos. Y, lo que es aún peor, según una encuesta reciente llevada a cabo por el Ministerio de Salud (la Encuesta Nacional de Demografía y Salud) las adolescentes de menos recursos tienen una probabilidad diez veces mayor de quedar embarazadas que otras mujeres de la misma edad que pertenecen a familias mejor educadas y con mayores recursos.
Las adolescentes son víctimas de su propia ignorancia
Que los adolescentes de Brasil estén teniendo relaciones sexuales a edades más tempranas no resulta sorprendente. Durante los últimos 15 años, la sociedad brasileña ha atravesado un proceso de liberalización de sus conductas y normas sociales.
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Cuadro 2
Adolescentes y experiencia sexual en Brasil, 1998
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| Año
de la muestra |
Status |
Intervalo
de edad |
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16
a 19 |
20
a 24 |
| 1984 |
Nunca
ha tenido relaciones sexuales |
40,1 |
15,4 |
| Ha
tenido relaciones sexuales |
59,9 |
84,6 |
| 1998 |
Nunca
ha tenido relaciones sexuales |
39,0 |
7,7 |
| Ha
tenido relaciones sexuales |
61,0 |
92,3 |
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Fuente: Ministerio de Salud, Brasil, Pesquisa sobre comportamento sexual e
percepções da população, 1998.
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"La actividad sexual en Brasil ya no está tan controlada como antes", afirma Maria Helena Brandão Vilela, especialista en educación sexual. "La vida sexual de los niños y jóvenes de hoy en día no está sujeta al mismo nivel de represión que la generación de sus padres".
Muchas de estas libertades aparecen reflejadas en los programas de televisión que se transmiten en todo Brasil, especialmente en las famosas telenovelas brasileñas que tratan abiertamente cuestiones sexuales. Pero a pesar de este aumento en la permisividad, la mayor libertad que reciben los adolescentes no ha venido acompañada de una correspondiente mejora en la educación orientada a inculcar la responsabilidad necesaria. Muchas instituciones y familias continúan atadas al viejo sistema de valores, y a causa de esto los niños y jóvenes terminan recibiendo mensajes contradictorios acerca de la sexualidad y la reproducción.
"Independientemente de lo que se vea en la televisión, la sexualidad sigue siendo en Brasil un tema tabú", afirma Vilela, directora del Instituto Kaplan, una organización especializada en temas de educación sexual, con sede en São Paulo.
Durante los últimos diez años, Vilela ha coordinado un servicio de educación sexual que recibe más de 2.000 llamadas cada mes, 70 por ciento de las cuales son de adolescentes que hacen consultas acerca de su primera experiencia sexual. Vilela dice que esta gran demanda es una señal clara de que las familias, las escuelas e incluso los médicos no logran comunicarse bien con los adolescentes para hablar sobre temas relacionados con la sexualidad. Debido a esto, muchos jóvenes terminan siendo víctimas de su propia ignorancia.
"Las madres y los maestros continúan creyendo que sus niños y jóvenes no van a tener relaciones sexuales, y que son capaces de resistir todos los estímulos que reciben tanto de los programas de televisión –cuyo contenido es con frecuencia bastante osado–, como de sus pares", afirma Vilela.
Una encuesta que el gobierno realizó el año pasado en zonas urbanas dio como resultado que el 60 por ciento de los padres en 14 de las ciudades más grandes de Brasil carecían de información suficiente sobre sexualidad y reproducción como para impartir estos conocimientos a sus hijos, y que el 32 por ciento no había recomendado jamás a sus hijos el uso de preservativos. En lo que respecta a los maestros, el 47 por ciento afirmó que sus conocimientos sobre sexualidad y reproducción eran insuficientes. Entre aquellos maestros que sí habían recibido algún tipo de instrucción sobre este tema, el 45 por ciento afirmó que los cursos les resultaron insuficientes. La realidad social de Brasil agrava aún más esta situación: aquellos adolescentes que viven en hogares cuyo ingreso es inferior a la mitad del salario mensual mínimo vigente en Brasil (equivalente a US$30), se encuentran, en promedio, atrasados cinco años escolares en sus estudios con respecto a los adolescentes que viven en hogares de mayores ingresos, afirma el informe de UNICEF, A Voz dos Adolescentes.
Iniciativas para mejorar la salud de los jóvenes
Varios organismos del gobierno de Brasil están involucrados en proyectos cuyo objetivo es mejorar la salud de los jóvenes. Estas iniciativas concentran sus esfuerzos en capacitar a profesionales de la salud, educadores y trabajadores sociales, de manera que puedan abordar apropiadamente aquellos temas específicos que deben enfrentar los adolescentes. Algunas regiones de Brasil, que gozan de una mejor infraestructura social, como por ejemplo el sur y sudoeste del país, pueden sacar provecho de estas iniciativas. En el norte y centro-oeste de Brasil, sin embargo, continúan existiendo fuertes obstáculos culturales a la educación sexual.
"En algunos lugares, resulta difícil lograr que la educación sexual se convierta en un tema relevante de políticas públicas, y el hecho de que los servicios de salud en tales lugares son por lo general deficientes agrava aún más el problema" dice Ana Sudaría de Lemos Serra, quien trabaja en temas de salud de adolescentes en el Ministerio de Salud de Brasil.
La preocupación por la salud de los jóvenes ha crecido más rápidamente en las grandes ciudades, en las que la gente debe enfrentar un problema adicional: la violencia. Entre los brasileños de 15 a 19 años, la violencia y los asesinatos son la principal causa de muerte. Cada año, 30.000 adolescentes son enviados a prisión. "Tradicionalmente, Brasil ha puesto el énfasis en volver a colocar al infractor menor de edad en el camino correcto", afirma Rogerio Gigugliano, sociólogo y profesor de la Universidad Católica de Brasilia: "Sólo recientemente comenzamos a prestar atención a otros aspectos de la juventud, tales como la salud".
En Brasil, desde el comienzo de la epidemia del SIDA, 37.000 adolescentes han resultado infectados, y las tasas de infección con VIH continúan creciendo. El gobierno calcula que el 2 por ciento de los brasileños de 15 a 19 años está infectado con VIH. En 1994, el gobierno estableció la creación de un grupo de trabajo entre los Ministerios de Salud y Educación para evitar la propagación del SIDA, que ha causado ya la muerte de 13.000 personas de 13 a 24 años de edad, según datos del Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud de Brasil, correspondiente al 2001.
Los programas que el gobierno ha realizado para tratar estos temas van desde la instrucción de maestros y profesionales de la salud a la modificación de programas de estudio y el tratamiento directo de temas tan complejos como el sexo, la homosexualidad, ITS, el embarazo y el uso de drogas. Pero si bien miles de maestros han recibido esta capacitación, por ahora el porcentaje de estudiantes que asisten a escuelas públicas que se han beneficiado con dicha iniciativa no supera el 8 por ciento, según datos procedentes de los Ministerios de Salud y Educación. Parte de la explicación, afirma A Voz dos Adolescentes, reside en el hecho de que los estudiantes prefieren hablar sobre sexualidad con sus familiares y amigos.
Para alcanzar a los jóvenes de 10 a 14 años que están atrasados en sus estudios y no saben leer, o que viven en la calle donde pueden comenzar a usar drogas y tener relaciones sexuales a una edad temprana, el gobierno ha creado más de 50 proyectos que involucran a ONGs. De todos estos proyectos, el más grande es el que dirige el Movimiento Nacional para los Niños y Niñas de la Calle. Este coordina más de 400 programas comunitarios que llegan aproximadamente a 30.000 jóvenes a los que se considera "excluidos". Otra ONG, Criar Brasil (Crear a Brasil) ha lanzado un proyecto que incluye programas de radio destinados a niños y jóvenes de 8 a 18 años que viven en barrios urbanos pobres en el interior del país. El año pasado, este proyecto alcanzó a más de 1.100 estaciones de radio en todo Brasil. El gobierno también colabora con la Agencia de Noticias de los Derechos de la Infancia (Agência de Notícias dos Direitos da Infancia o ANDI). En un país como Brasil, en el que cada adolescente mira un promedio de cuatro horas de TV por día, la elección correcta de los medios de comunicación a utilizar resulta extremadamente importante.
Hasta las mismas ONG que trabajan en cuestiones de salud reproductiva reconocen que todavía se puede hacer más: "Por ejemplo, hoy en día sigue existiendo un desequilibrio en el esfuerzo que invertimos en poner en práctica programas dirigidos a las mujeres de Brasil", afirma Nanan Catalão, coordinador de ANDI. "Queda mucho por hacer en lo que respecta a la salud de los varones".
A pesar de lo desalentadores que pueden parecer estos problemas, hay buenas noticias: según la Coordinadora Nacional para Enfermedades de Transmisión Sexual y SIDA del Ministerio de Salud de Brasil, el número de adolescentes que utilizan preservativos en su primera relación sexual ha aumentado significativamente desde el 4 por ciento observado en 1994. En 1999, aproximadamente el 48 por ciento afirmó utilizar preservativos de forma habitual. No hay duda de que las dificultades que los embarazos no deseados y los estragos que las ITS pueden causar en una vida joven ocupan hoy una parte mucho mayor de la conciencia de los adolescentes de Brasil de la que ocupaban apenas unos años atrás.
Lidia Rebouças es escritora independiente. Trabaja en el Brazil Information Center (Centro de Información de Brasil), con sede en Washington, DC.
Referencias
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), A Voz dos Adolescentes, consulta en línea www.unicef.org/brazil/pesquisa.pdf, 10 de octubre de 2002.
Centro Brasileño de Análisis y Planeamiento del Ministerio de Salud (CEBRAP), Comportamento sexual da população brasileira e percepções do HIV/AIDS, consulta en línea www.aids.gov.br/cebrap/relatorio_ pesquisa_cebrap.htm, 29 de octubre de 2002.
Coordenação Nacional de DST e Aids, consulta en línea www.aids.gov.br, 10 de octubre de 2002.
Ministerio de Salud de Brasil, Boletim Epidemiológico XIV, no. 2 (abril-junio 2001), consulta en línea www.aids.gov.br/final/biblioteca/bol_ abril/boletim.htm, 10 de octubre de 2002.
Para más información
Ministerio de Salud de Brasil www.datasus.gov.br o www.saude.gov.br
Criar Brasil www.criarbrasil.org.br
Grupo Atitude www.protagonismojuvenil.org.br/Projetos/Atitude
UNICEF Brasil www.unicef.org/brazil
ANDI – Agencia de Noticias para los Derechos de la Infancia www.andi.org.br
ECOS – Comunicación sobre Sexualidad www.ecos.org.br
Grupo de Trabajo e Investigación sobre Orientación Sexual www.gtpos.org.br
Movimiento Nacional por los niños y niñas de la calle, Coordinación: Eulange Souza [email protected]
Instituto Kaplan www.kaplan.org.br
Fundación Abrinq para los Derechos de Niños y Adolescentes www.abrinq.org.br
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