por Roger-Mark De Souza, John S. Williams y Frederick A.B. Meyerson
(Septiembre 2003) Una serie de organizaciones en todo el mundo están abordando preocupaciones en materia demográfica, sanitaria y ambiental, incorporando información y servicios de salud reproductiva en los esfuerzos de protección ambiental, o añadiendo aspectos ambientales en los programas de salud reproductiva y educación demográfica.
Los programas de desarrollo rural en las décadas de 1970 y 1980, y más recientemente los proyectos integrados de desarrollo y conservación, representan el primer intento de integración de ambas metas a gran escala. Estos últimos tratan de satisfacer tanto las prioridades de desarrollo social como los objetivos de conservación, por lo que se basan en la relación entre el contexto social y el ambiente natural1.
Dichos proyectos integrados se volvieron populares entre la comunidad propugnadora de la conservación a mediados de la década de 1980, tras la creación de un gran número de parques y áreas protegidas en la década de 1970. Inicialmente estaban bien apoyados por organizaciones de conservación y agencias de desarrollo, pero las evaluaciones y críticas de los mismos recibieron mucha publicidad, y los resultados que surgieron en la década de 1990 pusieron en entredicho la eficacia de un enfoque integrado para lograr los objetivos de conservación. Asimismo, algunos grupos han expresado su temor de que la integración de las actividades de población y conservación crea un "alejamiento de la misión", es decir hace que los grupos pierdan de vista sus propias capacidades y objetivos claves2.
En la actualidad las organizaciones de conservación están explorado otras formas de desarrollar programas integrados. Los nuevos proyectos tienden a ser de menor envergadura y se basan en las alianzas que ya existen entre los sectores, en vez de incorporar todas las funciones en un solo proyecto3.
Se está desarrollando una nueva generación de programas integrados de población, salud y medio ambiente, en una variedad de países como Ecuador, Guatemala, Belice, Madagascar, Tanzania y las Filipinas. La sinergia que se obtiene al integrar las actividades de planificación familiar y conservación, en proyectos basados en la comunidad, puede dar lugar a programas más efectivos y sustentables.
En estos proyectos de menor tamaño, los ecologistas, especialistas de salud y expertos en desarrollo comunitario conectan una serie de factores, inclusive las presiones sobre el medio ambiente, la fecundidad, la emigración, la salud y la educación de la mujer, y las decisiones económicas. Se han documentado casi 50 de estos proyectos, muchos de los cuales los están llevando a cabo grupos de conservación, gobiernos nacionales y organizaciones internacionales en los lugares de mayor biodiversidad mundial y zonas vírgenes tropicales4.
Los proyectos utilizan diversas estrategias para incorporar en sus programas actividades de los sectores de población, salud y medio ambiente. Este "enfoque escalonado" consiste en establecer un programa en un sector y luego añadir actividades de otro sector diferente. Conservation International, una organización no gubernamental (ONG) internacional, utilizó dicho enfoque en su actividad en las remotas áreas forestales de la región de El Petén, Guatemala. El personal del proyecto evaluó la necesidad inmediata de proporcionar servicios de salud reproductiva a la escasa población que habita la región. Debido a la falta de apoyo político y comunitario inmediato para realizar trabajo de conservación, la organización (que se dedica a la conservación, y no a los servicios de salud) adaptó sus planes a las circunstancias y comenzó por proporcionar servicios de salud reproductiva. Si bien normalmente Conservation International se habría asociado a los expertos locales en salud reproductiva, su participación directa en los servicios de salud de la comunidad le ofreció un punto de partida para su trabajo en el área de conservación5.
Entre otros enfoques se encuentran la "introducción simultánea" de una serie de programas sobre diversos temas, y el enfoque "puente" en que las actividades de un sector, como el de salud o conservación, apoyan las de otro sector.
Un proyecto gerenciado por Save the Children U.S. en las Filipinas utilizó un enfoque "simbiótico" para establecer un equilibrio entre las actividades relacionadas con el crecimiento demográfico y la gestión ambiental en áreas costeras. En los enfoques simbióticos las actividades dependen unas de otras y las realiza el mismo personal. Basándose en investigación participativa, movilización de la comunidad y proyectos pilotos Save the Children U.S. adoptó varios enfoques para entender cómo la dinámica de la población afectaba la práctica pesquera. Se hizo una evaluación ambiental del lugar para investigar las condiciones ecológicas costeras, el aprovechamiento de los recursos y la dinámica de la población, así como las actitudes de la comunidad ante cuestiones demográficas y ambientales. Con mapas de un sistema de información geográfica se comparó la población y el uso de la tierra 50 años antes con las tendencias recientes, y las comunidades locales construyeron mapas tridimensionales para poner de relieve las formas actuales de uso de la tierra con relación a los recursos ambientales6.
Dichos enfoques permitieron al proyecto establecer un punto de referencia y llevar a cabo debates en grupo con las comunidades y las autoridades locales encargadas de la toma de decisiones sobre la relación entre la población y los cambios en el uso de la tierra, la dirección de dichos cambios, y los pasos que pueden tomarse al respecto. Una vez que los miembros de la comunidad se dieron cuenta de que las presiones demográficas y otros factores estaban elevando la sedimentación costera y ponían en peligro los arrecifes de coral y la pesca, empezaron a plantar bosques de familias y comunitarios, y de forma voluntaria iniciaron el uso de los servicios de planificación familiar que ofrecía la clínica local.
El resultado fue que el uso de métodos modernos de planificación familiar entre las parejas en edad de procrear aumentó en un 7% en menos de 2 años y las comunidades decidieron elevar el tamaño de las áreas marinas protegidas, de 12 a 203 hectáreas. Si bien se trata de un proyecto pequeño y reciente, su éxito inicial pone de relieve cómo las comunidades locales y las oficinas del gobierno pueden diseñar y realizar programas integrados de población, salud y medio ambiente para proteger y rehabilitar la ecología costera.
Los modelos de ecosistemas también son instrumentos de gestión de proyectos. Dichos modelos permiten mostrar de forma visual diferentes situaciones, para que las autoridades normativas y los científicos puedan evaluar diversos enfoques en el uso de la tierra. Uno de dichos modelos, el de Sabana, que se utiliza en el Ecosistema del Serengeti y sus alrededores, ha sido adaptado para aplicarlo en ciertas áreas de Estados Unidos, incluido el Parque Nacional Yellowstone de Wyoming, el Rocky Mountain National Park de Colorado, y el área de Caballos Salvajes de Prior Mountain, en Montana7.
Otros esfuerzos se han concentrado en potenciar y movilizar a la comunidad. En Sudáfrica, en 1998, el gobierno, junto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la Asociación Sudafricana de Planificación Familiar y el Working for Water Programme (Trabajar a favor del agua) iniciaron en dos distritos rurales un programa ambiental y de salud reproductiva basado en la comunidad, para recuperar los flujos originales de agua en ríos y corrientes. Dicho programa creó mucho empleo (especialmente para la mujer) y estuvo ligado a la provisión de servicios de salud reproductiva8.
Roger-Mark De Souza es el director técnico del programa de población, salud y medio ambiente del Population Reference Bureau.
John S. Williams es un consultor del Population Reference Bureau.
Frederick A.B. Meyerson es un especialista en política pública becado por el programa del Woodrow Wilson International Center for Scholars, en Washington, D.C.
Referencias
Este artículo es un extracto del Population Bulletin del PRB titulado "Critical links: population, health, and the environment" (PDF: 275KB).