La f�stula obst�trica: una causa de estigmatizaci�n y discapacidad en los pa�ses menos desarrollados
por Lori Ashford
(Noviembre 2002) En la mayor�a de los pa�ses desarrollados, la morbilidad y mortalidad maternas han dejado de ser motivo serio de preocupaci�n hace tiempo, pero en aqu�llos en v�as de desarrollo el parto contin�a siendo una de las principales causas de mortalidad. Cada a�o, m�s de 500.000 mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo y el parto, pero esta cifra no es m�s que la punta del iceberg: por cada una de estas muertes, hay al menos otras 30 mujeres que sufren enfermedades graves o lesiones debilitantes.
La f�stula obst�trica es tal vez la m�s devastadora de estas lesiones y afecta especialmente a las mujeres j�venes y de bajos recursos. Se trata de una abertura anormal entre la vagina y la vejiga o el recto (o ambos) que resulta de una presi�n extrema y el consiguiente da�o a los tejidos ocurridos durante partos obstruidos o prolongados, en los que el feto no logra salir a trav�s de la pelvis de su madre. Si por alguna raz�n no resulta posible llevar a cabo una ces�rea para superar este problema y permitir el parto, el beb� nace con frecuencia muerto y se forma una f�stula que permite el pasaje sin control de orina y heces hacia la vagina.
Tales f�stulas pueden hacer que el trato dispensado a estas mujeres j�venes que est�n a punto de ser madres pase repentinamente de la admiraci�n social a la estigmatizaci�n, convirti�ndolas en parias que llegan a ser rechazadas y dejadas de lado incluso por sus propias familias. Las mujeres que padecen estas f�stulas no s�lo han perdido (en la mayor�a de sus casos) a sus beb�s, sino que pierden continuamente orina y heces, lo que causa un olor desagradable. Por esta raz�n, se sienten avergonzadas o deshonradas y sufren con frecuencia el abandono por parte de sus esposos, el rechazo de sus familias y amigos y la p�rdida de sus actividades diarias, con lo cual terminan viviendo en la indigencia.
Las mujeres que corren el mayor riesgo de sufrir f�stulas son las muy j�venes y las primerizas; las mujeres cuyo crecimiento f�sico se ha detenido a causa de una mala nutrici�n o enfermedades infantiles; las mujeres que viven en �reas rurales y aqu�llas que utilizan m�todos tradicionales y dan a luz en su hogar. Se calcula que aproximadamente 2 millones de mujeres, predominantemente en �frica y el subcontinente indio, padecen f�stulas. Cada a�o, entre 50.000 y 100.000 mujeres, en su mayor�a menores de 20 a�os de edad, se ven afectadas por estas lesiones.
Las f�stulas pueden ser corregidas quir�rgicamente, pero esta operaci�n s�lo resulta factible cuando se dispone de cirujanos capacitados y cuidados postoperatorios adecuados. En �frica, existen s�lo dos centros que se especializan en este tipo de procedimientos: uno en Addis Ababa, Etiop�a, y otro en Jos, Nigeria. La operaci�n cuesta aproximadamente US$150, cifra que est� m�s all� de los medios de los que dispone la mayor�a de las mujeres que padecen estas lesiones.
Para encarar el problema de las f�stulas, adem�s de ofrecer tratamiento para tratarlas una vez producidas, los gobiernos y los trabajadores de la salud pueden dirigir sus esfuerzos a:
- garantizar el acceso a cuidados m�dicos que permitan el tratamiento de situaciones potencialmente mortales;
- ofrecer cuidados de postparto y postaborto
;
- fomentar la planificaci�n familiar;
- ofrecer cuidados m�dicos prenatales adecuados;
- mejorar la nutrici�n de las ni�as y tratar de lograr que las mujeres den a luz por primera vez a una edad mayor.
El �ltimo �tem de esta lista constituye la acci�n preventiva m�s temprana que puede llevarse a cabo para fomentar el crecimiento adecuado de la pelvis, lo cual contribuye a reducir la probabilidad de partos obstruidos y sus consecuencias. El enfrentar la desnutrici�n cr�nica y la falta de micronutrientes puede tambi�n contribuir a aumentar la resistencia de las mujeres a las infecciones, a la hipertensi�n y a otras enfermedades durante el embarazo.
Tomadas en conjunto, estas medidas pueden dar resultados muy beneficiosos, que se traducen en una reducci�n del sufrimiento y una mayor productividad y hacen que esta inversi�n amerite el esfuerzo necesario para llevarla a cabo.
Lori Ashford es analista de pol�ticas senior del PRB.
Este art�culo ha sido extractado del bolet�n normativo del PRB titulado "Un sufrimiento oculto: discapacidades causadas por el embarazo y el parto en los pa�ses menos desarrollados".
Para m�s informaci�n
Para obtener m�s informaci�n acerca de las campa�as del FNUAP para combatir la f�stula obst�trica, lea el siguiente informe de prensa: www.unfpa.org/news/news.cfm?ID=45&Language;=1.
Para obtener m�s informaci�n acerca del Hospital de F�stulas de Adis Ababa, consulte los siguientes art�culos: "UN campaign aims to tackle f�stula in Africa", del 4 de noviembre de 2002 (www.IRINnews.org, consultado en l�nea el 21 de noviembre de 2002) y "Hospital a beacon of hope in a ravaged land", The Irish Times, del 24 de octubre de 2002 (www.ireland.com/, consultado en l�nea el 22 de noviembre de 2002).
|