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En China, la epidemia del VIH/SIDA se extiende a la poblaci�n en general
por Andrew Thompson
(Abril 2003) China corre en este momento un riesgo cierto de padecer una epidemia nacional de VIH/SIDA a medida que la enfermedad pasa de grupos relativamente localizados de alto riesgo a la poblaci�n en general. A fines del 2002, el gobierno chino hab�a documentado 40.560 casos de infecci�n con VIH, pero el mismo gobierno estima que la cifra total de infectados en toda China es de un mill�n de personas. Los expertos de otras naciones, entre ellos el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), estiman que para el 2010 el n�mero de infectados en China puede llegar a alcanzar una cifra de entre 10 millones y 15 millones de personas.
El gobierno chino ha identificado tres epidemias localizadas de VIH/SIDA en China: aproximadamente el 68% de los infectados con HIV son personas a las que se ha identificado como usuarios de drogas intravenosas, en su mayor�a de las regiones del sur y del oeste de China; el 10% corresponde a personas que se infectaron a trav�s de contactos heterosexual esa los que se ha clasificado, en gran parte, como contactos entre trabajadoras sexuales y sus clientes; y finalmente, hay un 10% de personas infectadas que se infectaron a causa de transfusiones de sangre realizadas de manera poco segura. La forma en que el porcentaje restante contrajo la enfermedad es poco clara. En todo caso, estas poblaciones vulnerables y relativamente bien definidas mantienen, a su vez, un contacto frecuente con las as� llamadas "poblaciones puente", que tienen un gran potencial de transmisi�n del VIH, especialmente a medida que China contin�a reformando su econom�a y su poblaci�n se vuelve cada vez m�s m�vil.
Las "poblaciones puente" son capaces de propagar el VIH por todo el pa�s
Una de las poblaciones puente clave es la llamada "poblaci�n flotante" (liudong renkou), a la que pertenecen, seg�n se calcula, entre 120 millones y 130 millones de personas de origen rural que emigran a las ciudades en b�squeda de trabajo. Esta poblaci�n flotante es extremadamente vulnerable a la infecci�n con VIH, ya que se trata en su mayor�a de personas j�venes, que han recibido poca educaci�n, y que est�n en un per�odo sexualmente activo de sus vidas pero que no han tenido acceso a una instrucci�n preventiva. La gran mayor�a de esta poblaci�n consiste en hombres que con frecuencia deben pasar m�s de 50 semanas por a�o lejos de su hogar, viviendo en residencias para hombres, y trabajando con jornadas laborales largas y en condiciones dif�ciles1. En este contexto, los hombres de esta poblaci�n se vuelven presas f�ciles para los vendedores de drogas y tienen asimismo amplias oportunidades de interactuar con trabajadoras sexuales. Al estar lejos de sus hogares, se encuentran tambi�n menos restringidos por las costumbres y tradiciones generalmente m�s conservadoras de sus pueblos natales.
Gran cantidad de trabajadoras sexuales son tambi�n emigrantes, en su mayor�a j�venes, que han recibido asimismo poca educaci�n formal. Ni las escuelas primarias ni las escuelas secundarias de China ofrecen educaci�n sexual, y las tradiciones culturales conservadoras impiden que se hable de temas relacionados con el sexo en el ambiente familiar. El Ministerio de Salud de China calcula que el 1.3% de las trabajadoras sexuales estaban infectadas con VIH en el 2002. Pero otros expertos estiman que la tasa de infecci�n es de casi 11% en la provincia de Guangxi y de 5% en la provincia de Yunnan2. Entre las trabajadoras sexuales, el uso de preservativos contin�a siendo infrecuente y hay poca conciencia y escaso conocimiento acerca de la transmisi�n del VIH3. Las trabajadoras sexuales suelen ser tambi�n personas m�viles, como lo son muchos de sus clientes, que tambi�n son personas que han emigrado.
A medida que la industria del sexo se expande, su clientela abarca cada vez m�s personas de clase media, empresarios y funcionarios del gobierno. Varios esc�ndalos de corrupci�n que han tenido lugar recientemente en China, han sacado a la luz el uso del "soborno sexual" como una manera com�n de recompensar a funcionarios del gobierno en lugar de pagos en efectivo que podr�an utilizarse como evidencia de soborno. A medida que la prevalencia de la infecci�n con VIH aumenta en la poblaci�n de trabajadoras sexuales, resulta probable que la poblaci�n en edad laboral m�s productiva de China, entre ellos los funcionarios del gobierno, se vea cada vez m�s afectada por la epidemia.
Otra poblaci�n puente que resulta clave son los conductores de camiones de larga distancia que tienen un f�cil acceso a contactos de sexo comercial. En las autopistas provinciales es frecuente encontrar prost�bulos ubicados fuera de las ciudades, que simulan ser restaurantes y que funcionan como "paradas de descanso" para estos conductores. Con frecuencia, tanto los emigrantes arriba mencionados como estos conductores de larga distancia regresan luego a sus casas para reencontrarse con parejas cuya fidelidad sexual tampoco est� asegurada.
Es probable que el VIH/SIDA tenga un gran impacto en la econom�a de China ya que los que se ver�n m�s afectados por la epidemia ser�n los trabajadores productivos. Las posibles consecuencias son: una menor productividad, un mayor n�mero de hu�rfanos y de personas mayores sin hijos, y una mayor carga para el sistema de bienestar social. Las Naciones Unidas calculan, por ejemplo, que hab�a 76.000 hu�rfanos en China a fines del 2001. Pero para el 2010, esa cifra puede aumentar hasta alcanzar 280.000 hu�rfanos. Expertos chinos y europeos estiman que la carga social y econ�mica del VIH/SIDA continuar� aumentando a lo largo del tiempo a medida que contin�e la propagaci�n de la epidemia.
Acciones que el gobierno chino ha realizado para enfrentar la enfermedad
A menos que el gobierno chino act�e con m�s rapidez, el VIH/SIDA se propagar� de los grupos localizados de "alto riesgo" arriba mencionados a la poblaci�n en general. Resulta claro que China est� realizando avances en su enfoque hacia la cuesti�n del VIH/SIDA. El gobierno est� comenzando a atacar el problema, a movilizar y asignar recursos para tratar a las personas afectadas, y a educar a la poblaci�n acerca de la prevenci�n. En 2001, el Ministerio de Salud �el principal organismo del gobierno que se ocupa de la cuesti�n VIH/SIDA� cre� un Centro para el Control y Prevenci�n de Enfermedades, adopt� un plan de acci�n de cinco a�os, y aument� la asignaci�n de fondos tanto a nivel nacional como provincial. La seguridad de los bancos nacionales de sangre ha aumentado, asimismo, gracias a una emisi�n de bonos por parte del gobierno por una suma de RMB 1.500 millones (US$181 millones) y el presupuesto de China para la prevenci�n y el tratamiento del VIH/SIDA ha aumentado a RMB 100 millones por a�o (US$12 millones). Se calcula que el gasto anual del gobierno central chino para la cuesti�n del VIH/SIDA se mantuvo en US$500.000 desde 1990 a 1995, mientras que alcanz� una cifra de aproximadamente US$1.8 millones por a�o entre 1996 y 20004. Si bien estas cifras representan aumentos significativos, los analistas se preguntan si el monto de estos aumentos es el adecuado. ONUSIDA se�ala, por ejemplo, que los fondos que China asign� en a�o 2000 para la prevenci�n y el control del VIH/SIDA equivalen a nada m�s que un s�ptimo de la inversi�n que el gobierno de Tailandia destin� para el mismo fin5.
Se han llevado adelante programas piloto, financiados tanto por China como por entidades internacionales, para ayudar a evitar la propagaci�n del VIH y para tratar a las personas afectadas. Hay organizaciones de voluntarios que se dedican a crear grupos de personas que educan a sus pares, e incluso hay grupos peque�os de estudiantes universitarios que se han organizado de manera independiente y que viajan a zonas rurales para ense�ar acerca de la prevenci�n y concientizar a la gente acerca del VIH/SIDA. Entre los organismos que est�n activos en China hoy en d�a figuran gran cantidad de ONG, gobiernos extranjeros y la ONU. Todos ellos han invertido fondos y aportado su experiencia para enfrentar esta epidemia. Y, lo que es a�n m�s importante, el gobierno chino ha expresado su deseo de trabajar con la comunidad internacional para crear pol�ticas y programas con el objetivo de evitar que el VIH/SIDA se convierta en un verdadero desastre.
Un desaf�o para la infraestructura de China
A pesar de esta respuesta m�s abierta y m�s intensa, sin embargo, la infraestructura de China contin�a siendo inadecuada para esta tarea. Las autoridades del gobierno chino se han venido alejando de los servicios p�blicos de atenci�n de salud desde que comenz� la reforma al sistema econ�mico, en 1979. Asimismo, el Ministerio de Salud no cuenta con el apoyo pol�tico y presupuestario de los m�s altos l�deres de Beijing. El Comit� Nacional de Coordinaci�n sobre VIH/SIDA y Enfermedades de Transmisi�n Sexual, creado en 1996 para coordinar las actividades de 34 ministerios diferentes bajo el Consejo de Estado dirigido por el Vice-Primer Ministro Li Lanquing, se ha reunido solamente cuatro veces.
El Ministerio de Salud enfrenta tambi�n la resistencia burocr�tica de las autoridades provinciales, que consideran al VIH/SIDA como una cuesti�n pol�ticamente sensible que tiene el potencial de afectar negativamente tanto a las inversiones extranjeras y el turismo como a sus propias posibilidades de progreso personal. Adem�s, muchas de las �rdenes que el gobierno central emite no reciben el correspondiente apoyo financiero, lo que resulta en un cumplimiento a�n menor por parte de los funcionarios locales, que a veces se oponen activamente a ser supervisados o proveen informaci�n inexacta.
Asimismo, la falta de datos de referencia constituye un gran problema para los funcionarios chinos que est�n a cargo de dimensionar este problema y asignar los recursos correspondientes. El sistema chino de vigilancia del VIH pone el �nfasis en las poblaciones de alto riesgo, en especial en los usuarios de drogas intravenosas y en las trabajadoras sexuales comerciales. De los aproximadamente 150 sitios de vigilancia nacionales que existen en China, 63 observan a personas que tienen infecciones de transmisi�n sexual, 38 observan a usuarios de drogas, 34 observan a trabajadoras sexuales, mientras que solamente nueve sitios observan a conductores de camiones de larga distancia6. No hay en China ning�n sitio que ofrezca pruebas de detecci�n voluntarias y confidenciales al p�blico en general. Esta falta de vigilancia lleva a la gente a creer que el VIH/SIDA afecta solamente a las poblaciones marginales y hace que el Ministerio de Salud chino no cuente con datos concretos que ser�an �tiles para persuadir a personas esc�pticas y altos funcionarios del acerca la grave amenaza que el VIH/SIDA representa para la poblaci�n en general.
El sistema nacional chino de atenci�n de la salud no est�, asimismo, preparado desde un punto de vista m�dico para tratar y cuidar a aquellos ciudadanos que tienen VIH. El Ministerio de Salud informa que hay s�lo entre 50 y 100 m�dicos en China capaces de diagnosticar y tratar infecciones de VIH, y que raramente se los encuentra en las zonas rurales en las que reside la mayor�a de las personas afectadas. De todos los hospitales de China, s�lo dos tienen salas dedicadas al tratamiento del VIH/SIDA, y ambos est�n ubicados en Beijing7. Excepto en las grandes ciudades, los hospitales y las cl�nicas contin�an reutilizando jeringas y otros materiales m�dicos, contribuyendo as� a la propagaci�n de enfermedades que se transmiten a trav�s de la sangre. Una investigaci�n de 1999 encontr� que s�lo un tercio de un total de 3.066 estaciones de vacunaci�n observadas utilizaban pr�cticas de inyecci�n seguras, de manera que el 88% de las inyecciones realizadas no eran seguras8.
Las pol�ticas actuales del gobierno chino para el tratamiento de las personas que padecen VIH/SIDA ponen el �nfasis en la producci�n local de tratamientos antiretrovirales (ARV) y en la negociaci�n con compa��as farmac�uticas multinacionales para obtener los ARV patentados que �stas producen a precios reducidos, con el objetivo de crear tratamientos "c�ctel" que act�an para suprimir el VIH. Sin embargo, el precio de estos medicamentos, tanto los importados como aquellos que se producen en China, contin�a estando m�s all� de las posibilidades de la vasta mayor�a de aquellos chinos que tienen el virus. Adem�s, la prescripci�n de estos c�cteles ARV es extremadamente complicada. El r�gimen de medicamentos debe ser observado y controlado por personal especializado, y seguido estrictamente por el paciente. De lo contrario, la consecuencia inevitable es el surgimiento de cepas resistentes de VIH, que aceleran la aparici�n del SIDA. Si estas cepas resistentes se propagan luego a otras personas, el tratamiento con drogas se vuelve mucho m�s dif�cil.
Tanto los funcionarios como los medios de comunicaci�n de China han subrayado una y otra vez que la distribuci�n de ARV a precios accesibles es prioritaria en la lucha contra el SIDA. Sin embargo, no se le ha prestado suficiente atenci�n al desarrollo de programas de capacitaci�n m�dica ni al desarrollo de infraestructura, y se han realizado muy pocos esfuerzos para la utilizaci�n eficaz de medicamentos no patentados para el tratamiento de infecciones oportunistas. Sin la supervisi�n de m�dicos debidamente capacitados que tengan los conocimientos necesarios para de diagnosticar el VIH, prescribir los medicamentos apropiados, y controlar el estado de sus pacientes, el acceso a estos ARV puede llegar a causar m�s da�os que beneficios.
China enfrenta en este momento una grave epidemia de VIH/SIDA que tiene el potencial de convertirse en un verdadero desastre nacional. Si el gobierno chino no act�a de manera r�pida y decisiva, China corre el riesgo de convertirse en el pa�s con mayor cantidad de personas con VIH en todo el mundo. Toda una serie de entidades pol�ticas y econ�micas de la comunidad internacional, entre ellos las Naciones Unidas, el Banco Mundial, y el Fondo mundial para la lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, y los gobiernos de varios pa�ses clave, est�n preparados para trabajar junto a China para ayudar a detener la propagaci�n del VIH. Por su parte, el gobierno chino ha expresado su voluntad de trabajar con agencias internacionales para comenzar a implementar proyectos piloto en distintas localidades para aumentar su capacidad de atenci�n de la salud en la capital y en las provincias de China.
Andrew Thompson es investigador asociado de la C�tedra Freeman de Estudios sobre China del Centro para Estudios Estrat�gicos e Internacionales (CSIS) de Washington, DC. Ha viajado extensamente dentro de China y habla, lee y escribe el idioma chino mandar�n.
Referencias
- Xinhua, "China warned of AIDS epidemic in floating people", 29 de enero de 1999. V�ase tambi�n: Embajada de los Estados Unidos en Beijing, "AIDS in China: a view from the ministry of public health" (abril de 1997), consultado en l�nea en www.usembassy-china.org.cn/
english/sandt/webads2.htm, el 1ro de marzo de 2003.
- Joan Kaufman, "HIV/AIDS in China: can disaster be averted?" (declaraci�n elaborada en la mesa redonda ante la Comisi�n Legislativo-Ejecutiva sobre China, Washington, DC, 9 de septiembre de 2002).
- Wu Zunyou, Centro Nacional para la Prevenci�n y Control de SIDA y ETS (presentaciones llevadas a cabo en Washington, DC, en octubre de 2002 y en Beijing en enero de 2003).
- Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), UNAIDS country profile: China, consulta en l�nea en: www.unchina.org/unaids/ekey2.html, el 1ro de marzo de 2003.
- Grupo tem�tico de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA en China, HIV/AIDS: China's titanic peril - 2001 update of the AIDS situation and needs assessment report (Ginebra: ONUSIDA, junio de 2002).
- Lu Fan, Centro Nacional para la Prevenci�n y Control de SIDA y ETS, Centro Nacional para la Prevenci�n y Control de Enfermedades, "HIV/AIDS surveillance in China" (presentaci�n realizada en Beijing, 14 de enero de 2003).
- Cifras ofrecidas a miembros de una delegaci�n liderada por el Center for Strategic and International Studies, 13 al 17 de enero de 2003. El informe est� disponible en ingl�s en www.csis.org/china/averting_
hivaids.pdf.
- Las cifras aqu� citadas pertenecen a J.K. Zhou et al., "Study on the safe EPI injections and its influencing factors", Chinese Journal of Epidemiology 20, no. 6 (diciembre de 1999). Una traducci�n abreviada al idioma ingl�s se encuentra en www.usembassy-china.org.cn/
english/sandt/hivartic.html.
Para m�s informaci�n
Ministerio de Salud chino www.moh.gov.cn
Centro de Control y Prevenci�n de Enfermedades de China www.chinacdc.net.cn/
Centro Nacional para el Control y Prevenci�n de SIDA y ETS www.chinaids.org.cn/
Oficina de ONUSIDA en China www.unchina.org/unaids/
CSIS C�tedra Freeman de Estudios sobre China www.csis.org/china/
Para leer una rese�a de art�culos que describen la forma en que el gobierno chino enfrentaba al VIH/SIDA antes del 2001, tenga a bien leer el siguiente documento: "Recent Chinese reports on HIV/AIDS and sexually transmitted diseases", disponible (en ingl�s) en www.usembassy-china.org.cn/ english/sandt/hivartic.html.
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